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Letras y Voces de Tabasco, A.C.
Retrato de Inés Arredondo

Culiacán / Eldorado, Sinaloa · 1928 – 1989

Inés Arredondo

La Maestra del Secreto, la Pasión Oculta y lo Siniestro

Nació
20 de marzo de 1928 · Culiacán, Sinaloa, México
Murió
2 de noviembre de 1989 · Ciudad de México
Movimiento
Generación de Medio Siglo / Narrativa Psicológica / Poética de la Transgresión

Semblanza

La más profunda, intensa y perturbadora cuentista de la literatura mexicana moderna. Autora de La señal y Río subterráneo, exploró los abismos del deseo prohibido, el sacrificio y la pasión sagrada.

Vida

Nacida en Culiacán, pasó largas temporadas en la hacienda azucarera de su abuelo materno en Eldorado, Sinaloa, un territorio tropical de calor denso, cañaverales y casonas señoriales que serviría de escenario a sus relatos más incandescentes.

Estudió Letras Hispánicas en la UNAM, donde integró el selecto grupo de la Generación de Medio Siglo junto a Juan García Ponce, Huberto Batis, Juan Vicente Melo y Rosario Castellanos.

En 1965 publicó «La señal», colección de catorce cuentos donde piezas como La sunamita, Mariana y Estío fundaron una narrativa implacable sobre la transgresión erótica, la pureza sacrificial y el mal que no se nombra.

En 1979 obtuvo el prestigioso Premio Xavier Villaurrutia por su libro «Río subterráneo». Su obra, breve pero perfecta en su ejecución estilística, es reconocida unánimemente como una de las cumbres del cuento hispanoamericano.

Obras esenciales

  1. 1965

    La señal

    Colección de Cuentos Clásicos

    Libro fundacional que incluye La sunamita, Estío y Mariana; indagación magistral del deseo y la sumisión.

  2. 1979

    Río subterráneo

    Cuentos de la Conciencia Herida

    Premio Xavier Villaurrutia; exploraciones psicológicas de la locura lúcida, el secreto conyugal y la pasión absoluta.

  3. 1988

    Los espejos

    Cuentos de Madurez

    Último volumen publicado en vida; reflexiones sobre el reflejo del alma, el envejecimiento y la revelación mística.

Legado

Arredondo demostró que en el cuento breve se pueden tocar los fondos más oscuros y reveladores de la condición humana con una prosa de pureza diamantina.

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