Centro (Villahermosa) · 1914 – 1979
Ramón Galguera Noverola
El Poeta del Crepúsculo y la Melancolía Fluvial
- Nació
- 24 de agosto de 1914 · San Juan Bautista (Villahermosa), Tabasco
- Murió
- 18 de mayo de 1979 · Villahermosa, Tabasco
- Movimiento
- Lírica Fluvial / Intimismo Poético / Posmodernismo Regional
Semblanza
La voz más intimista, recogida y melancólica de la poesía tabasqueña. Autor de «Alondra de la tarde», cantó a los callejones, los esteros y la soledad suave de la tarde tropical.
Vida
Ramón Galguera Noverola habitó Villahermosa con la discreción de los grandes contemplativos. Mientras otros poetas buscaban los escenarios ruidosos de la capital, Galguera prefirió la soledad de su estudio provincial, la brisa del río Grijalva y las tertulias íntimas con los artistas de su tierra.
En 1938 publicó «Alondra de la tarde», libro que marcó a toda una generación de lectores por su musicalidad dulce, desprovista de énfasis y saturada de una melancolía luminosa.
Su poética se distingue por la brevedad, la precisión estrófica y una delicadeza casi japonesa para capturar el vuelo de una garza, el perfume de una guayaba o el declinar de la luz sobre los pantanos.
Fue asimismo un gran promotor cultural: dirigió publicaciones literarias, impulsó a jóvenes escritores y resguardó la memoria bohemia de Tabasco. Sus «Poemas de la soledad y la muerte» (1942) y «Sonetos del silencio» (1960) son joyas secretas de la lírica mexicana que Letras y Voces de Tabasco rescata con orgullo.
Obras esenciales
- 1938
Alondra de la tarde
Poesía Lírica
Canto crepuscular a la belleza cotidiana, los aromas de la provincia y la soledad serena.
- 1942
Poemas de la soledad y la muerte
Lírica Elegíaca
Meditaciones breves sobre la fugacidad humana y la persistencia del paisaje tabasqueño.
- 1960
Sonetos del silencio
Sonetos Clásicos
Orfebrería formal donde el río y el silencio se vuelven un refugio espiritual ante el ruido del mundo.
Legado
Representa el equilibrio lírico de Tabasco: frente a la exuberancia torrencial de Pellicer, Galguera Noverola aportó la ternura, el susurro y la pátina contemplativa del crepúsculo.
Voces afines



